lunes, 10 de enero de 2011

"Los misterios de Jesús"

Jesús, Cristo, Isa, el nazareno, su nombre y su historia evolucionada con el tiempo, las lenguas desde el arameo, la vida en comunidad enterrada por el capitalismo y las transmutaciones posteriores de un imperio romano, de la mano de la Iglesia, en pos de la conquista de la Tierra hacia Occidente con cruz y fuego en mano. La esencia y la posible historia de quien dijo: Ama a tu prójimo como a ti mismo, dista mucho de lo que han hecho en su nombre.

Nacido supuestamente en un pesebre con fecha 25 de diciembre, para otros un 7 de enero, discutida la veracidad de su existencia histórica por los más críticos, Jesús se nos presenta como un hombre de hechos y obras testimoniadas a partir del Nuevo Testamento, libro que se agregaría a la Biblia, recortada en Códices como el Sinaítico, entregada y difundida como la Vulgata.

Una cuidadosa selección que, tras el Concilio de Trento (1546 Después de Cristo, DC) es aceptada por varias religiones protestantes dejando fuera innumerables textos sobre Jesús que han sido considerados por la Iglesia Católica como apócrifos (falsos) y como coptos (la lengua litúrgica antigua en que están escritos a partir del griego antiguo). Para quienes reconocen en estos pergaminos, encontrados en lugares tan recónditos como Egipto, piezas claves para entender, entre otros, quién fue realmente Jesús.

Para el Presbítero Ernesto María Caro, el término “designa los libros cuyo autor era desconocido, en los que se desarrollaban temas ambiguos, que aun presentándose con carácter sagrado, no tenían solidez en su doctrina e incluían elementos contradictorios a la verdad revelada”, por lo que no eran “recomendables”.

El Ministerio del Sagrado Corazón del Perú analiza algunos de ellos y se considera entre los más fidedignos el “Evangelio de Tomás”, descubierto en 1945 en la localidad egipcia de Nag Hammadi, ya que, supuestamente, contendría las palabras secretas de Jesús (a este se refiere la película Estigma), pero ha sido desestimado por ser considerado gnóstico.

Así, por medio de la palabra revelada, lo ignoto se hace gnoto, nace al conocimiento, pero aún así lo profesado será considerado herético por quienes luego del siglo IV después de Cristo extrañamente abrazaron la cruz y su nombre, fundiendo Iglesia e Imperio.

Una de las palabras pontificadas por Tomás de Jesucristo es la que dice: “Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como lo de abajo, y cuando establezcáis el varón con la hembra como una sola unidad, de tal modo que el hombre no sea masculino ni la mujer femenina, cuando establezcáis un ojo en el lugar de un ojo y una mano en el lugar de una mano y un pie en el lugar de un pie y una imagen en el lugar de una imagen, entonces entraréis en el Reino», según su traducción para un estudio del Sagrado Corazón del Perú.

El Evangelio de Tomás, entre otros, ha sido objeto de interés por poner en discusión si Jesús tendría más hermanos, como Santiago, Lisa, Lidia, José, Simón, Jaime y Judas, aunque a este no se le vuelve a mencionar con ese nombre y otros dicen que el concepto hermano puede ser relativo a primos o simplemente todo el que lo sigue.

La validez de estos escritos apasiona a los exégetas -quien interpreta textos-, pero su estudio no arroja conclusiones definitivas para quienes creen que “el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendada sólo al Magisterio vivo de la Iglesia”, católica habría que agregar.

El número de apócrifos es enorme, y entre los más importantes están el de Felipe, el de Judas Iscariote, el de Santiago, uno de los más antiguos que se conserva íntegro (siglo II – IV) y que más ha influido en las narraciones sobre la vida de María y de la infancia de Cristo.

Éste se dice que pretendería proteger la virginidad perpetua de María, amenazada en el siglo II por los paganos y algunas sectas judaicas. Presenta a José como un viejo viudo a quien se le encarga la custodia de María, contrariando la versión que señala a José como un joven de 30 años, enamorado de ella.

Sobre Tomás, existen dos escritos: “Evangelio del Pseudo Tomás” y “Evangelio de Tomás”. En el primero se relata la Infancia de Jesús –muy parecida a la de Krishna y Buda-.


Aparecen varios milagros de Jesús niño y lo presenta rencoroso, menos perfecto, dispuesto a usar sus “poderes” para vengarse u obtener ventaja sobre situaciones de la vida. Otros textos hablan de la formación esenia -proveniente de una secta judía asceta que en tiempos de Cristo practicaba el pacifismo, la comunidad de bienes y eran vegetarianos, aunque esta palabra no aparezca, curiosamente, en ninguna parte de la Biblia.

Otro dato curioso y entregado por los Misioneros del Sagrado Corazón del Perú es que para la Biblia ortodoxa griega, el Apocalipsis de San Juan no se incluye.

LA SANGRE DE CRISTO
Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln, publicaron en 1982 el polémico libro La Santa Sangre y el Santo Grial, donde concluyen que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo hijos. Los descendientes de esos hijos, sostienen, se emparentaron con reyes y gobernantes de la antigüedad y aún existirían descendientes directos.

La leyenda del traslado del Santo Grial -la copa que utilizó Cristo en la última cena, y con la que fue recogida su sangre cuando estaba en la cruz- de Judea a Europa no sería el traslado de un objeto, sino de la llegada de los descendientes de Jesús y María Magdalena, portadores de la sangre real.

Estos autores señalan a los caballeros templarios como conocedores del secreto. Sociedad de monjes guerreros formada cerca del 1.120 (DC) se transformaron en una fuerza militar poderosa y, además, en los banqueros de Europa. Fueron arrestados, enjuiciados y castigados en 1307 (en una fecha significativa para la numerología) y suprimidos como orden en 1312.

También afirman que los templarios constituían el ala militar de una alianza más antigua, el Priorato de Sión, creada para proteger y promover los intereses de los descendientes directos de Cristo. La lista histórica de algunos dirigentes sorprende: Leonardo da Vinci, Botticelli, Newton, Víctor Hugo, Claude Debussy y Jean Cocteau.

En los juicios a los templarios en 1308, algunos confesaron y fueron acusados de negar y pisotear la cruz. Las razones que explicarían, por un lado, la protección templaria del legado de Jesús y, por otra, su negación, es que el que habría muerto en la cruz fue un falso Jesucristo: El verdadero habría escapado.

Respecto a la relación de Jesús con María Magdalena, se apoyan los evangelios apócrifos de María y de Felipe, donde se lee: «Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla con “frecuencia en la boca”. Los demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación. Le dijeron “¿Por qué la amas más que a todos nosotros?” El Salvador respondió diciéndoles “¿Por qué no os amo como a ella?”».

Según escritores como Dan Brown, Jesús trató de dejar la Iglesia de Magdalena. Y esta Iglesia iba a devolver la «deidad femenina» a la vida humana y al conocimiento general, pero el “partido” de Pedro se lo habría impedido.

Para María José López, teóloga de la Pontificia Universidad Católica con más de 12 años de estudios, si Jesús tuvo o no tuvo una relación con ella no es relevante. “Lo que me parece relevante es que Jesús amó a una mujer prostituta que era considerada lo más bajo”.

Aclara que un teólogo conservador negará la relación, porque tienen la virginidad en un nivel muy alto. “A mí no me parece un valor más importante que la misericordia o la fidelidad, pero sí cuando tiene un sentido: La total disposición con la persona con la que eliges vivir la vida o la disponibilidad total para acoger en tu vida a Dios y servir a tus hermanos”, explica.

Opina que para la Iglesia puede ser un tema relevante, pero “si Jesús hubiese tenido una relación o más hermanos, ¿Cuál es el cambio en la verdad salvífica que entrega? Ninguno”.

JESÚS REVOLUCIONARIO
Tácito, historiador del Imperio Romano, asegura que los romanos le crucificaron por revolucionario político. Provocaciones como cuando Jesús declara que no ha venido a traer la paz sino la espada (Mt 10, 34-36) y ordena a quienes no la posean que la compren, como su entrada en Jerusalén y el ataque a los mercaderes del Templo, habrían motivado al Sanedrín para convencer a Pilatos de aplicarle la pena de muerte, ya que éste no veía la blasfemia como razón suficiente.

Sin embargo, declaraciones como “mi reino no es de este mundo”, ante Pilatos, y “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, hacen pensar en otro tipo de subversión.

“Jesús fue, sin duda, un revolucionario. Pero su revolución no pasa por las armas, él lucha con su vida, es un revolucionario no violento”, afirma la hermana Carolina Mayer, religiosa misionera de 67 años, que trabaja en la Fundación Cristo Vive, donde labora junto a pobladores desde 1968.

“Jesús se confronta indirectamente, se opone al establishment con su vida. Cura el sábado, que era día sagrado de los judíos, en el que no trabajan. Es un irreverente frente a la imposición de un grupo que se adueña de la religión”, explica la misionera, a quien tampoco le parece relevante si Jesús fue o no célibe.

Para María José López, antes del Concilio (II) habíamos vivido una excesiva ideologización de las escrituras, porque la ideología de izquierda o derecha tiñe el mensaje evangélico. La Iglesia ha hecho muchas lecturas de derecha, pero como también los teólogos de la Liberación han mirado las escrituras desde la izquierda”, señala la teóloga de la Comunidad Organizaciones Solidarias.

“La ideología es aceptable en cuanto representa el lugar donde se está parado, pero cuando la ideología intenta imponer una mirada de la realidad sobre otro, eso no está en el criterio evangélico”, concluye la teóloga.

OTRA IGLESIA PARA EL PUEBLO DE DIOS
El sacerdote y teólogo de la Liberación, José Comblin, señala que Cristo no fundó ninguna religión, que el pueblo puede tener una relación con Dios sin tener que pasar por las autoridades, restándole poder a la institución como tal.

“La iglesia tiene un gran conflicto con Jesús: Que nunca se dejó manejar por nadie”, afirma la hermana Mayer, en relación al lugar al que accedió la Iglesia Católica cuando pasa a ser el brazo espiritual del poder político, y que cimienta su consolidación en los siglos de la Edad Media, lo que fue una “trampa”, a su juicio, aunque “siempre hay gente que justifica la riqueza y el poder”.

Sin embargo, aclara que “en dos mil años, en un sector de los creyentes, siempre quedó la impresión del Jesús marginado, cercano a los pobres” y menciona a los Eremitas, a San Benito y San Francisco de Asís, como grandes encarnaciones del ideal de Cristo.

María José López va más allá e indica que lo que ha pasado en la cárcel (en el incendio del penal de San Miguel) no es una prueba de Dios, “es fruto de la injusticia social que vivimos, fruto de lo que hemos ido escondiendo debajo de la alfombra”.

“Dios no es un titiritero maquiavélico. Ese no es el Dios de los evangelios. Somos parte de una humanidad frágil, herida por sus propios pecados. Un planeta herido por nosotros mismos. Si el niño se enfermó porque tomó agua con plomo, no es una prueba de Dios para la mamá”, afirma.

Asimismo, considera que los laicos tienen una gran responsabilidad, que han dejado de lado la espiritualidad, para entregarla sólo a los consagrados. “Hay una necesidad profunda de que los laicos nos hagamos responsables de la vida que hemos elegido vivir”, señala.

El núcleo del evangelio (y para el cual no necesitamos los apócrifos) es que Jesús viene a hacerse pobre, “porque se hace hombre y los hombres –creamos o no, lo demostremos o no- somos esencialmente pobres: Sufrimos la muerte, somos carentes, en muchos aspectos. Ahora, los cristianos estamos llamados a apuntar al mejoramiento de las estructuras sociales que producen injusticia y pobreza; pero hay otra que es la pobreza de la verdad, del ser humano, de ser lo que somos. Y eso es lo que Jesús nos viene a revelar: Que necesitamos unos de otros, que no podemos vivir sin una comunidad”, concluye la teóloga.

Por Bruno Sommer Catalán y Cristóbal Cornejo González

EXTRACTOS DE EVANGELIOS APÓCRIFOS O COPTOS
Los textos aceptados y dados a conocer sobre la vida de Cristo, no son los únicos existentes. Existe un Evangelio apócrifo o extracanónico, que considera escritos surgidos durante los primeros siglos de la proliferación del cristianismo en torno a la figura de Jesús de Nazaret.

Estos textos, según explican diversos teólogos, no fueron aceptados por la ortodoxia católica, pero no por ello tienen menos validez en la reconstrucción de lo que habría sido su vida. Textos que la Iglesia se he empeñado en no reconocer.

Las razones de la Iglesia para desconocerlos dicen relación con que serían peligrosos, si sus seguidores daban con la intepretación a las enseñanzas que habría dejado el nazareno antes de resucitar a la vida eterna.

Aquí un abre bocas para quien desee investigar más sobre el tema.

VALENTÍN:
El olvido no ocurre bajo la dirección de él -el Padre, Dios-, aunque bien sucede a causa de él, ya que lo que existe dentro de él, es conocimiento. Esto se revela para que el olvido se disuelva y el Padre sea conocido. Puesto que el olvido ocurrió porque el Padre no se conocía, después cuando el Padre se conozca ya no habrá más olvido.

FELIPE:
-Las autoridades quieren engañar al humano, pues percibían que estaba en parentesco con lo verdaderamente bueno. Así tomaron la palabra “bueno”, la aplicaron a lo no-bueno para que con palabras le engañaran y lo ataran en lo no-bueno. (…) Pues querían raptar al hombre libre y mantenerlo como esclavo suyo para siempre.

-Suelen decir que primero murió el Amo y luego se levantó; se engañan. Pues primero se levantó y luego murió. Si alguien no consigue primero la resurrección, él morirá; porque en realidad no está vivo hasta que Dios lo cambie. (Tom 29)

-Había tres [llamadas] Máriam quienes caminaban con el Amo todo el tiempo: su madre, [su] hermana y la magdalena, ella que es llamada su pareja. Así su (verdadera) Madre, Hermana y Pareja, (también) se llama “Máriam”. (Mc 3:35, Tom 101, Fel 59)

JUDAS ISCARIOTE
I- Un día, él estaba con sus discípulos en Judea, y él los encontró congregados conjuntamente y sentados en observancia piadosa. Cuando él (se aproximó) a sus discípulos, (34) congregados juntos y sentados ofreciendo una oración de acción de gracias sobre el Pan, (él) se rió.

Los discípulos le dijeron (a él), “Maestro, ¿Por qué te ríes de (nuestras) oraciones de acción de Gracias? ¿Hemos hecho lo que es correcto?”

Él respondió y les dijo a ellos: “Yo no me estoy riendo de ustedes, USTEDES no están haciendo esto porque sea su propia voluntad, sino porque esto es un medio que su Dios (será) alabado”.

Ellos dijeron: “ Maestro, tú eres (…) el hijo de nuestro Dios”.

Jesús les respondió, “¿Cómo es que me conocen? En verdad os digo, ninguna generación del Pueblo que está mezclado conmigo me conocerá”.

Fuentes: Rodolphe Kasser, Wikipedia, Misioneros del Sagrado Corazón del Perú.

Ciudadano N°93, segunda quincena diciembre 2010

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